
En el día de ayer Google lanzó un nuevo servicio, Google Buzz. Vendría ser un híbrido entre Facebook y Twitter (no se quiere quedar afuera de la movida), pero con una particularidad: está dentro de Gmail.
No me voy a poner a ahondar en las características de Google Buzz (está en miles de sitios y seguramente ya esté activado en tu Gmail), pero quiero recalcar dos aspectos “marketineros” sobre el lanzamiento de este nuevo servicio.
- Google aprendió del lanzamiento del “mega-super-failed” Google Wave. En áquel momento Google hizo muchísimo revuelo, las invitaciones quemaban, se anticipó una super-revolución en la manera de trabajar en Internet… Pero al final el producto nunca fue entendido por los usuarios, y a la semana ya nadie se acordaba de él. Trabajar tan intensamente en las expectativas es un arma de doble filo. Algo similar pasó con el iPad de Apple, tanta sensación generada alrededor del lanzamiento… y resultó ser un iPod Touch XL sin multitasking (entre otras cosas).
Ahora lo encaró de manera totalmente distinta: dijo “mañana vamos a lanzar algo en Gmail”, al día siguiente lo lanzaron, montaron una landing-page, un video y listo. Period.
- Google entendió también del fallido Wave que los usuarios no necesitan realizar las tareas que ya hacían con otras herramientas (Gmail, Google Docs) en otra plataforma (que encima no se entendía muy bien). Y leyeron bien que muchos de nosotros tenemos el correo todo el tiempo abierto. Entonces metieron Buzz, esta nueva herramienta social, dentro de Gmail. En terminología de marketing, esto se podría entender como una desición de “plaza” o “distribución”.